El cuerpo es nuestra primera casa. La incomodidad respecto a él, ese “no identificarse con la imagen del espejo” o “no sentirse a gusto en la propia piel” afectan no sólo la seguridad personal, sino muchos otros aspectos.

De la misma forma que una casa precisa mantenimiento, el cuerpo demanda su parte de atenciones y cuidado para ser el instrumento que nos lleve alcanzar propósitos más elevados. La belleza –pero sobre todo la armonía entre cuerpo y mente –son medio y fin a la par.

No es casualidad que la decisión de recurrir a la cirugía estética se produzca después de una crisis profunda que en alguna medida tenga relación con la imagen corporal. Esto sucede porque las grandes crisis funcionan como catalizadores de cambio.

Pensemos, por ejemplo, en una persona que ha estado en conflicto con su imagen corporal durante varios años y que atraviesa un proceso de duelo por separación. Lógicamente estas situaciones, que parecen no estar vinculadas entre sí, producen en conjunto una crisis que puede llevarla a buscar soluciones para mejorar su relación consigo y a partir de entonces las relaciones con los demás.

“Como te ven te tratan”, dice la frase hecha y no es del todo incorrecta, aunque su sentido va más allá. No es que automáticamente el mejorar nuestro aspecto nos lleve a obtener mejores tratos por parte de los demás, sino que cuanto más sana sea nuestra autoestima sabremos marcar mejor los límites personales en relaciones.

A ello se debe que una renovación total de la apariencia, en la que se incluyan procedimientos estéticos pueda ser parte importante en la superación de este tipo de crisis, siempre que se acompañe de un proceso de trabajo psicológico sobre la valoración personal.

En situaciones como esta, la cirugía estética, que hace congruente el cambio interno con el exterior es un excelente aliado para alcanzar el bienestar integral. Sobre todo si se trata de un procedimiento que ofrezca una mejora dramática en la apariencia, tal es el caso de la abdominoplastia cuando se realiza en conjunto con un aumento de senos.

Una vez que se está lista para dar un paso como este, lo que sigue es informarse y acudir a los expertos para que, con base en las condiciones de cada paciente, sea posible saber cuánto cuesta una abdominoplastia, una cirugía de aumento de senos o ambas.

Para recibir orientación profesional, contacta a la doctora Isabel Caravantes, especialista en cirugía plástica, estética y reconstructiva.

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