En una sociedad en la que los senos son vistos como símbolo del atractivo sexual en las mujeres y cada vez son más comunes las cirugías de aumento, la necesidad de entrar al quirófano para someterse a una reducción del tejido mamario, puede parecer inusual.

Sin embargo, la desproporción en el tamaño de los senos con relación a las dimensiones del cuerpo también supone un complejo para muchas mujeres, que además enfrentan una serie de padecimientos físicos, consecuencia de tener senos grandes.

La opción para ellas es la llamada ginecomastia, una intervención que consiste en eliminar una parte del tejido graso y el tejido mamario para posteriormente reacomodar la piel y el nuevo volumen de los senos. De igual forma, durante la cirugía, el tamaño de la areola puede reducirse para obtener mejores resultados estéticos. Generalmente se obtienen excelentes mejorías y la mujer consigue alcanzar una mayor sensación de bienestar físico y emocional tan pronto termine el periodo de recuperación.

El único caso en que la reducción de senos está desaconsejada, es el de las mujeres que planean ser madres en el corto plazo y/ o amamantar en el futuro

Las causas que motivan la decisión de una mujer en cuanto a reducir el tamaño de sus senos pueden agruparse en dos tipos: el primero es el que asocia esta decisión con la existencia de problemas físicos derivados del tamaño del pecho, mientras que, en el segundo, se plantean razones que tienen más que ver la salud emocional.

A continuación enlistamos las principales en cada uno de los grupos a propósito de mostrar a quienes están decidiendo si practicarse o no la cirugía y, por otra parte, sensibilizar a quienes conocen a alguna persona en este proceso acerca de las causas que validan este tipo de cirugía como una necesidad –más que un procedimiento estético– en el caso de algunas mujeres.

Factores relacionados con la salud física:

  • Aparición de quistes en las mamas.
  • Problemas respiratorios derivados del peso de los senos.
  • Problemas en el sistema óseo.
  • Problemas del sistema nervioso ocasionados por mantener una postura inadecuada durante periodos largos. También entumecimiento y hormigueo en brazos y manos, procedente del mismo origen.
  • Erupciones frecuentes bajo el área de los senos.
  • Dolores constantes en el cuello, la espalda y los hombros.

Factores psicosociales:

  • Dificultad para realizar actividades que involucren el cuerpo, como ciertos deportes o rutinas de danza.
  • Traumas asociados a esta parte del cuerpo durante el desarrollo de la sexualidad.
  • Dismorfia corporal: pudor o rechazo de la propia apariencia.
  • Sensación de atraer una atención indeseada por parte de otros y tener, como consecuencia de ello, dificultad para relacionarse.

Ahora que conoces las razones objetivas para dar este paso, si te sientes identificada con alguna, recuerda que lo indicado ante cualquier duda es confiar tu salud a los expertos. Por ello, visitar el consultorio de la doctora Isabel Caravantes, especialista en cirugía plástica, estética y reconstructiva es una buena opción para responder a todas tus preguntas y avanzar en este proceso con la seguridad de que vas a estar bien.

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