Para quienes han vivido de cerca el cáncer en la experiencia de un ser querido, llegar a padecerlo es una preocupación muy real, sobre todo si el enfermo ha sido un familiar en primer grado y por tanto, pudiera existir una predisposición genética a desarrollarlo.

En esta situación, lo habitual es acudir al especialista para informarse acerca de las medidas preventivas y probabilidades reales de adquirir la enfermedad. Casi siempre, la respuesta será que el riesgo aumenta en proporción a la incidencia que exista en el árbol familiar. En cuanto a las medidas para evitarlo, la respuesta del oncólogo puede sorprender; y es que frente al cáncer de mama la prevención como tal no existe.

La única excepción en este sentido es la mastectomía preventiva, un procedimiento que implica la extirpación del tejido mamario como suele hacerse en el tratamiento de pacientes en quienes ya se ha detectado el cáncer.

Su única diferencia respecto a la intervención con fines terapéuticos, es que en la mastectomía profiláctica no es necesario extirpar el pezón. Sus resultados son seguros y el procedimiento no tiene otras diferencias importantes, sin embargo, se trata de una alternativa que hay que meditar partiendo de los criterios para saber si se es candidata a esta cirugía. Algunos de los factores a considerar son los siguientes:

  • Presencia del gen BRCA: una paciente que presenta esta característica tiene altas probabilidades de contraer cáncer de mama en algún momento. En casos como este, las opciones se reducen a dos: o se aumentan el número y la frecuencia de las revisiones o se lleva a cabo la intervención.
  • Haber recibido radioterapia antes de cumplir los 30 años: situación común en pacientes que han tenido un linfoma, lo que a su vez incrementa las posibilidades de desarrollar cáncer.
  • Antecedentes familiares: como lo hemos dicho, tener una madre, hija o hermana que padezca o haya sufrido de cáncer de mama constituye uno de los hechos determinantes para someterse a este procedimiento.
  • Estar bien informada: conocer sus comorbilidades y haber tomado la decisión por cuenta propia, sin presiones de terceros.

 Una vez analizados estos aspectos, lo ideal es ponerse en manos de un cirujano con experiencia. En México, la doctora Isabel Caravantes, especialista en cirugía plástica, estética y reconstructiva, puede llevar a cabo esta y otras intervenciones de manera segura y con excelentes resultados. Programe su cita de valoración, despeje dudas y recupere la tranquilidad.

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