Someterse a una liposucción, hoy en día, es acceder a un método que ha sido perfeccionado con el paso de los años y que, sin embargo, aún se encuentra envuelto en un halo de desconfianza y rumores acerca de malas prácticas y resultados con consecuencias trágicas.

No obstante, se trata de un procedimiento muy común y que, de realizarse por expertos y con el equipamiento indicado, no representa ningún riesgo inminente y sus resultados son efectivos y comprobados.

Si aún tienes duda en si recurrir a este medio para deshacerte de esa grasa acumulada y difícil de eliminar, aquí desmentimos tres mitos que se relacionan con la “lipo” para que puedas tener la certeza de que se trata de una intervención segura que, además, otorga excelentes resultados que serían difíciles de encontrar con otras técnicas estéticas que prometen eliminar grasa fácilmente, pero sin intervenir directamente extrayendo el tejido adiposo.

Mito No. 1: la liposucción es peligrosa

Desarrollada con fines estéticos en 1977, es un tratamiento que, si bien no ha sido modificado drásticamente en técnica e instrumental, si ha sido estudiado y mejorado a lo largo del tiempo.

Actualmente, su efectividad y seguridad está garantizada en clínicas que cuentan con personal médico especializado en ella y experiencia reconocida.
Con esto, lo que se quiere decir es que no cualquier cirujano plástico es capaz de realizar una operación así, sino sólo aquellos bien instruidos en el tema.

Mito No. 2: resultados rápidos, rebote seguro

Aunque probablemente has escuchado de gente que luego de pasar por una liposucción sube rápidamente de peso tras unos meses, lo cierto es que la causa no está en el procedimiento, sino en la falta de continuidad en las recomendaciones que hace el especialista para evitar esta situación.

Al perder cúmulos adiposos abruptamente, una reacción normal del organismo es absorber un poco más de grasa de lo habitual. Esta condición, sin embargo, es de sobra conocida por el especialista, que se encarga de hacer los señalamientos pertinentes de alimentación y ejercicio necesarios para mantener la figura procurada por esta intervención y posiblemente una lipoescultura adicional.

Mito No. 3: flacidez y cicatrices posteriores

Como acabamos de mencionar, la lipoescultura suele complementar a este procedimiento para obtener resultados positivos eliminando exceso de piel y rellenando sitios que necesitan mayor firmeza, por lo que es falso que luego de esta intervención quede piel colgando.

En cuanto a las cicatrices, estás son básicamente imperceptibles en la gran mayoría de los casos, ya que los instrumentos utilizados son muy finos y poco invasivos.

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