Verse al espejo y estar conforme con la propia apariencia, es una sensación que más allá de significar mera vanidad nos hace sentirnos seguros y nos brinda la confianza y satisfacción necesarias para relacionarnos tanto en el ambiente laboral como en el personal.

Una característica común en el rostro de muchas personas es el exceso o la falta de prominencia en el mentón, circunstancias que, no obstante, puede ser reparadas con un procedimiento quirúrgico denominado mentoplastia.

Sin embargo, aunque se trata de una operación mínimamente invasiva y ambulatoria, no toda la gente es candidata para esta cirugía estética.

¿En cuáles casos no es conveniente someterse a una mentoplastia?

Existen algunas contraindicaciones que el especialista debe considerar previamente, por lo que es de suma importancia que se realicen todos los exámenes pertinentes y se conozca el historial médico del paciente para evitar resultados inesperados e incluso riesgosos, tales como deformaciones del rostro, infecciones, hemorragias y mala cicatrización, entre otras.

Consideraciones antes de realizarse una Mentoplastia:

  • Infecciones: si se sufre de alguna infección, ya sea en la región a intervenir o no, se debe esperar a que ésta sea erradicada del organismo.
  • Tumoraciones o lesiones malignas: individuos con protuberancias de carácter oncológico o sospecha de tumores malignos en la mandíbula deben ser atendidos de esto y, posteriormente, se podría evaluar si son candidatos a esta cirugía ya habiéndose recuperado.
  • Embarazo: los analgésicos y los antibióticos necesarios en el postoperatorio podrían estar contraindicados para esta condición, por lo que es mejor esperar un tiempo después del parto y la lactancia.
  • Problemas de coagulación y cicatrización: enfermedades congénitas como la hemofilia, trastornos hepáticos severos, deficiencia de vitamina K o estar bajo prescripción médica de anticoagulantes, pueden ser las causas de esto.
  • Debilidad inmunológica: puede estar asociada a problemas transitorios como mala alimentación y estrés, o bien con otras enfermedades que afectan al sistema inmunológico, como el VIH.
  • Enfermedad mental: este estado puede afectar a la percepción de sí mismo que tiene el paciente, por lo que es preciso que primero sea estabilizado.

Por último, recuerda que si estás pensando en hacerte una mentoplastia lo mejor es que acudas con cirujanos plásticos profesionales para que te brinden toda la información que necesitas y realicen una proyección personalizada de los cambios esperados, para lo cual incluso podrían sugerirte algunas operaciones complementarias como una cirugía de papada.

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