Toxina Botulínica

La toxina botulínica es una molécula con capacidad de disminuir la acción de los músculos de la expresión facial de forma transitoria (meses) y segura, lo cual nos brinda el beneficio de atenuar o desaparecer las arrugas.

La tendencia ahora es utilizarlo como preventivo, es decir, para evitar la formación de arrugas en lugar de sólo tratar las ya formadas por expresiones o envejecimiento.

Se puede aplicar en diferentes zonas, principalmente para tratar arrugas de frente, entrecejo, ojos, nariz, mentón y cuello.

La aplicación correcta y en manos expertas de Botox permite que el paciente mantenga una apariencia natural con movilidad de la cara, sin embargo, sin arrugar.

La aplicación se realiza con jeringas muy pequeñas y agujas extrafinas, por lo cual, la molestia es ¡mínima o inexistente!.

Todos los pacientes son diferentes, la cantidad de toxina que se aplica es según las arrugas que presente.

Se puede observar el efecto completo del Botox en 7-10 días, sin embargo, empezará a notar diferencia desde 48 horas posteriores a la aplicación.

El efecto del Botox dura de 5 a 6 meses según la fuerza de los músculos y lo expresivo de cada paciente.

Es un mito que el Botox es adictivo, más bien ¡te vuelves adict@ a la juventud!

Otros usos de la toxina botulínica son en hiperhidrosis (sudoración excesiva de manos, pies y axilas), migraña y espasmos musculares.